pericial en contruccion

Pericial en construcción – Eliminando el riesgo de la aluminosis del hormigón

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A la hora de adquirir o vender una propiedad del período 1940-1970 conviene asegurarse de que no sufra de aluminosis. Esta es una peligrosa enfermedad del hormigón que afecta sus propiedades, llegando inclusive a socavar la estabilidad de la estructura y producir derrumbes. Por esto, es importante contratar un servicio pericial en construcción que efectúe los análisis correspondientes.

El acero es una aleación metálica de hierro y carbono, que por su gran resistencia se utiliza ampliamente en la edificación. Sin embargo, por causa del aire y otros factores ambientales se oxida, lo que provoca su degradación, expansión y hasta laminado, perdiendo fuerza. Para alargarle la vida se recubre con hormigón, pero el mismo no resulta estable cuando ha sido elaborado con cemento aluminoso.

Un ambiente húmedo y elevadas temperaturas crean grietas en el hormigón por carbonatación, debilitándolo y dejando expuesto el acero con el consiguiente impacto sobre la estructura. Esto puede ser, en algunos casos, identificado a simple vista, especialmente en las áreas de mayor riesgo como las cocinas y los baños.

Las ventajas de contar con un perito en construcción

La aluminosis es un problema común en España y otros países europeos, porque la elevada demanda de viviendas entre los años 40 y 70 obligó a la industria de la construcción a usar ciertos aditivos que facilitaban el secado del hormigón, disminuyendo su resistencia. La aplicación de este tipo de cemento en los componentes estructurales está prohibida actualmente.

Si la vivienda en cuestión pertenece al grupo de riesgo, se requiere que un perito analice la presencia de material aluminoso. Para ello se realizan diferentes pruebas, exigiéndose incluso la instalación de andamios que permitan verificar la integridad total de la obra.

La degradación, en principio, permite la entrada de alimañas al edificio. No obstante, al agravarse el proceso, el peligro crece exponencialmente, puesto que las viguetas se debilitan y se incrementa la porosidad del hormigón, permitiendo que la humedad y, por ende, la corrosión afecte al acero.

Según el estado de la construcción, el experto indicará qué medidas tomar para interrumpir el avance del mal. En las situaciones más graves, por precaución, es necesario demoler la estructura. En cualquier caso, la ley exige la redacción del informe pericial respectivo.