interioristas y decoradores

Interioristas y decoradores – Dos profesionales que trabajan en equipo

interioristas y decoradores

La intención de los humanos de adaptar el entorno a su conveniencia, convirtiéndolo en un lugar utilizable y más acogedor le viene desde sus orígenes. Esto se hizo evidente en las cavernas que, aparte de ser un refugio, constituían el lienzo en el cual manifestaban sus inclinaciones artísticas. En nuestra época, unos interioristas y decoradores se encargan de la labor profesionalmente.

A la hora de reformar, siempre es bueno contar con el asesoramiento y la asistencia de los expertos, quienes con mayor conocimiento y experiencia te permitirán obtener mejores resultados con menos recursos, llámense tiempo y dinero. La razón es que así se minimiza el desperdicio y se emplean solo los materiales apropiados al uso. Pero, ¿a quién llamas para que te haga el trabajo?

Diferencias entre interiorismo y decoración

El decorador analiza el efecto que la luz tiene sobre los espacios y determina cual sería la disposición óptima que se les puede dar a los muebles y otros elementos presentes. Su meta es reorganizar lo existente consiguiendo un ambiente armónico y agradable. Actúa de intérprete de los entornos y los moldea, reflejando un estilo particular que depende de los deseos del cliente o del objetivo del proyecto.

El interiorista se enfoca en la redistribución del área, modificando la imagen completa. De esa forma, coloca barreras, elimina paredes y sustituye materiales. No estudia lo que había, crea su propio espacio al ofrecer soluciones prácticas que proyectan una atmósfera estética y funcional.

Ambos tienen la misión de aprovechar las posibilidades de la estancia obteniendo las máximas ventajas y cubriendo o eliminando los problemas; aunque no operan igual, ni utilizan los mismos materiales. El interiorismo podría decirse que es un nivel intermedio entre la arquitectura inicial y la decoración final. No obstante, se complementan y cada uno entiende y conoce de la profesión del otro.

Resumiendo, decorar es la parte creativa, instintiva donde se obtiene lo mejor que ofrece el lugar, dándole vida y color para convertirlo en un espacio grato. El interiorista desarrolla un proyecto, estudia las condiciones preexistentes y las necesidades ocultas, generando un área nueva y transformada. ¡Juntos logran efectos sorprendentes y maravillosos!